Preparar la superficie para una instalación sobre solera existente
Se revisa la planimetría y se detectan grietas o deformaciones. Una variación de 2–3 mm por metro es señal de nivelación necesaria.
Se verifica húmedad y se toma muestras para confirmar que el sustrato no tiene humedad residual que afecte la adherencia.
Limpieza y reparación
La solera debe estar limpia, seca y libre de polvo. Se eliminan aceites, grasa y residuos que puedan impedir adherencia.
Las áreas dañadas se reparan con mortero de reparación y se lijan las superficies para obtener acabado homogéneo.
Adhesivo y preparación
Se elige un adhesivo cementoso de alta adherencia y se aplica con espátula dentada para lograr un espesor uniforme de 3–5 mm.
Si hay movimientos, se recomienda una malla de refuerzo en zonas críticas y pruebas de adherencia antes de rejuntar.
Prácticas de colocación
Se coloca una capa de imprimante si el sustrato lo requiere para mejorar la adherencia. Se realiza control de burbujas y se verifica el nivel en diferentes puntos.
Se permiten pequeñas variaciones de planimetría, pero se corrigen para evitar desniveles visibles en el acabado final.